La importancia de una correcta puesta a tierra en edificios e industrias.

Qué es la puesta a tierra y por qué importa.

La puesta a tierra es el cinturón de seguridad de la instalación eléctrica. No se ve ni hace ruido. Si aparece una derivación en un aparato con carcasa metálica, conduce esa corriente al terreno y hace que el diferencial actúe antes de que la toque una persona.

Viviendas anteriores a 1971: el gran bloque.

La obligación de instalar tierra llegó en los años setenta. Antes se construyeron unas seis millones de viviendas. Muchas se han reformado, otras no. Con un grado medio de rehabilitación, es razonable estimar que entre 1,8 y 4,2 millones podrían seguir sin una puesta a tierra operativa. Sin tierra, un fallo de aislamiento puede dejar “viva” la carcasa de un electrodoméstico.

Riesgos reales en el día a día.

Los electrodomésticos modernos llevan filtros EMI que desvían pequeñas corrientes hacia el chasis. Eso es normal si el chasis está unido a tierra. Sin tierra, esas fugas se reparten por carcasas y tuberías y aparecen tensiones de contacto. Tocar a la vez la puerta del lavavajillas y el fregadero, con el suelo húmedo, puede convertir tu cuerpo en el camino más fácil de la corriente.

Cocinas y baños: equipotencialidad que salva.

En locales húmedos la resistencia del cuerpo baja y el riesgo sube. La equipotencialidad une entre sí partes metálicas accesibles (tuberías, fregaderos, armaduras) para que no haya diferencias de tensión peligrosas. Tierra y equipotencialidad van juntas.

¿Cuántos accidentes hay?

Cada año se registran miles de incidentes eléctricos en el hogar, con centenares de hospitalizaciones y alrededor de un centenar largo de fallecidos. No todos se deben a la tierra, pero la ausencia o el mal estado del sistema aparece una y otra vez en cocinas y baños. Es un factor evitable.

Corrientes de fuga de los electrodomésticos.

Estas fugas son normales porque los filtros EMI derivan pequeñas corrientes al chasis. Con toma de tierra y diferencial funcionan sin riesgo. Sin tierra o con tierra degradada, esas corrientes pueden estar presentes en carcasas, grifos y fregaderos.

En cocina y baño el peligro aumenta: piel mojada y suelos húmedos reducen la resistencia del cuerpo. Con tensiones de contacto moderadas, 0,5–2 mA ya se perciben como hormigueo; por encima de 3–5 mA resulta doloroso; a partir de 30 mA el riesgo es serio.

Cómo se comprueba una tierra en buen estado.

Un profesional verifica tres puntos:

  • Continuidad del PE y de las uniones equipotenciales.

  • Impedancia de bucle Zs para asegurar tiempos de disparo.

  • Resistencia de tierra RA. En esquemas TT rige RA·IΔn ≤ 50 V. Con diferenciales de 30 mA, la práctica recomienda RA 30–60 Ω para tener margen en época seca.

Además, pulsa el botón TEST del diferencial cada mes. Si no dispara, toca sustituirlo.

Plan de actualización si tu vivienda es antigua.

  1. Diagnóstico con medidas RA, Zs, continuidad PE y prueba de diferenciales.

  2. Instalar o renovar el electrodo de tierra y el conductor de puesta a tierra.

  3. Equipotencialidad en cocina y baño.

  4. Diferenciales de 30 mA tipo A o F en circuitos con electrónica y variadores.

  5. Repartir cargas y fugas en varios diferenciales para evitar disparos intempestivos.

  6. Documentar resultados y fijar revisión anual.

Beneficios de hacerlo bien.

Menos riesgo de electrocución e incendios. Menos averías y disparos falsos. Instalación más estable y conforme a norma. Coste acotado, impacto alto.

En resumen.

La puesta a tierra no es un trámite. Es la condición para que todo lo demás funcione con seguridad. Si tu vivienda es anterior a 1971 o no tienes certificados recientes, revisa tres cosas: ¿hay conductor verde-amarillo continuo hasta la barra de tierra? ¿el diferencial dispara y rearma bien? ¿hay equipotencialidad visible en cocina y baño? Si alguna respuesta es “no sé”, el siguiente paso es medir, corregir y dejar constancia. Es una inversión pequeña que evita el peor de los sustos.